eBikes en Italia: diez años de datos, del boom a la madurez
El mercado italiano de la eBike de 2017 a 2026: del +120 % al boom de la Covid, hoy un 20 % estructural de las ventas. Diez años de datos, del boom a la madurez.
En 2017, los italianos compraron 56.200 eBikes. Diez años después, las eBikes representan aproximadamente una de cada cinco bicis vendidas en el país. Entre esos dos puntos hay una década que ha desbaratado una y otra vez a quien intentaba leer el mercado italiano de la eBike: un despegue brusco, un boom pandémico desmesurado, una corrección dura y ahora una meseta que parece menos una recesión y más un nuevo punto de partida.
Del +120 % al boom de la Covid
La primera inflexión llegó en 2017, cuando las ventas de eBikes saltaron de 56.200 a 124.000 unidades en un solo año: un aumento del 120 %. Fue el momento en que el pedaleo asistido dejó de ser un nicho para ciclistas mayores y empezó a atraer a quienes se desplazan al trabajo, turistas y usuarios cotidianos. Luego llegó 2020, cuando la pandemia puso a todo el mercado italiano de la bicicleta a máxima potencia: 2,01 millones de unidades vendidas, un 17 % más interanual, con la ayuda de un bono de movilidad del gobierno que agotó 215 millones de euros en menos de un día, pagando más de 600.000 reembolsos de una media de 332 euros cada uno. Fue el pico histórico del sector y, durante un tiempo, pareció la prueba de un cambio permanente.
No lo era. A partir de 2022, el mercado italiano de la bici corrigió con fuerza: -10 % en 2022 (1,7 millones de unidades), -23 % en 2023 (1,36 millones) y otro -4 % en 2025 hasta los 1,303 millones de unidades. La facturación del sector siguió el mismo descenso, de 3.200 millones de euros en 2022 a unos 2.500 millones en 2025, mientras los márgenes se estrangulaban del 7,6 % en 2021 al 3,2 % en 2023. Quien amplió su capacidad de producción o sus existencias basándose en las cifras de 2020-2021 acabó cargando con stock y estructuras de coste dimensionadas para un mercado que ya no existía.
Las eBikes creciendo dentro de un mercado que se contrae
La cifra más reveladora del mercado italiano de la eBike ahora mismo es que se mueve a contracorriente de la tendencia general. Mientras las ventas totales de bicis se contraen, la cuota de eBike en el pastel no deja de subir: de cerca del 10 % en 2017 a alrededor del 20 % hoy. No es un crecimiento en volumen absoluto comparable al de 2017-2020; es un crecimiento en peso relativo dentro de un mercado más pequeño, prueba de que el pedaleo asistido se ha labrado un lugar estructural en los hábitos de compra, y no cíclico. Alemania ofrece un punto de referencia útil: allí las eBikes ya han superado a las bicis convencionales, alcanzando el 53 % de las ventas en 2024. Italia parece estar a mitad de un camino que otros mercados europeos ya han recorrido más lejos.
Ese giro se nota tanto en el taller como en la sala de ventas. Las eBikes representan ya alrededor de tres cuartas partes de las bicis que entran a reparar, y para 2026 la gestión de garantías de eBike se ha convertido en el mayor quebradero de cabeza operativo de los servicios de taller. Motores, packs de batería medidos en Wh y platos son las líneas de más rápido crecimiento en el aftermarket, mientras que los clásicos de siempre —cámaras, neumáticos, cadenas, pastillas de freno— siguen sosteniendo la mayor parte de la facturación de recambios.
Por qué el servicio aguanta, y por qué eso importa
La aparente paradoja de esta década —ventas que se contraen mientras los recambios y el servicio se mantienen firmes— se reduce a una cifra: el servicio representa hoy entre el 60 y el 90 % de la facturación en las tiendas especializadas y en torno al 70 % del beneficio. El 95 % de las aproximadamente 4.000 tiendas especializadas italianas hacen reparaciones. En 2026, la prensa del sector ha llegado a decir que muchas tiendas estarían en números rojos sin los ingresos del taller, lo que significa que leer el mercado italiano de la eBike solo por el volumen de ventas se pierde lo importante. La verdadera historia es el ciclo de vida del producto: garantías, disponibilidad de recambios y plazos de entrega que alcanzaron los 340 a 700 días en 2022, estirándose hasta 24 meses en algunos componentes.
De cara al futuro, dos fuerzas estructurales seguirán redibujando el panorama. El reglamento europeo ESPR hace obligatorio un Pasaporte Digital de Producto a partir de 2027, convirtiendo la trazabilidad y la reparabilidad en un requisito de cumplimiento y no en un extra deseable. Y el cicloturismo en Italia, que en 2024 valió hasta 89 millones de pernoctaciones de visitantes y 9.800 millones de euros de impacto económico, está impulsando una demanda creciente de asistencia técnica a lo largo de las rutas ciclistas. Ambas apuntan en la misma dirección: el valor en este sector sigue desplazándose de la venta de la bici a cómo se gestiona a lo largo de su vida.
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